Universitaria: semana 1

Ahora sí que sí estoy sumergida en lo que es la vida universitaria.

El lunes pasado empezó con una clase de Estructura del sector publicitario en el que nos lanzaron palabras relacionadas con el mundo de la publicidad y teníamos que definirlas con los conocimientos que tuviésemos ya de antes sin habernos explicado nada en clase. Junto a la definición, un dibujo. Las palabras fueron: comunicación publicitaria, márketing, elementos de la comunicación, identidad corporativa, , publicidad racional vs publicidad sensorial, publicidad emocional vs publicidad espiritual, marca, logo, slogan, creatividad, consumidor, público objetivo, receptor, claves de la comunicación publicitaria en los años 80-90 y claves de la comunicación publicitaria actual.

Uno ve esas palabras y piensa, «bien, esto lo he mencionado alguna vez, pero claro, ahora ponte tú a definir con tus palabras lo que es la creatividad y haz un dibujo de lo que es márketing». Esa fue la primera tarea. Más tarde formamos grupos de cinco personas para decidir entre todos los dibujos y definiciones que se acercaban más a lo real. Hicimos un boceto de todos y lo entregamos, durante la semana esos bocetos se convirtieron en una presentación para presentar ese viernes.

Al terminar la clase tocaba Habilidades comunicativas, en donde nos fuimos al auditorio a escuchar a alumnos y deportistas, junto a Gaspar Rosety, hablar en las I Jornadas del periodismo deportivo. Fue una charla muy interesante en la que nos contaron que los que estudian periodismo tienen que ser periodistas desde que se despiertan hasta que se van a dormir. Lo que contaron era más enfocado a los alumnos de periodismo, pero a los que hacemos publicidad se nos quedó algo. Aunque fuesen las anécdotas que nos contaron sobre los jugadores de la selección española de fútbol. El miércoles volvimos a tener la misma clase en la que discutimos sobre si hablamos castellano o español. El tema nos hizo un lío a todos porque son términos que muchos de nosotros solemos confundir. Entre ellos me incluyo.

Los días martes y jueves tuvimos Publicidad en entornos digitales donde nos mandaron una práctica que consiste en hacer un blog en grupos de tres personas. En mi grupo escribiremos de cenas con encanto, donde buscaremos restaurantes que no sean franquicias, de esos que ves por la calle y piensas «qué bonito, voy a entrar, tiene buena pinta». Lo que queremos conseguir es que se hagan un poco más conocidos y poder degustar alguna de sus tapas/raciones/platos para escribir una crítica sobre ellos. Además del trabajo en grupo, tenemos un proyecto para el final de la asignatura que consiste en hacer un business plan que tenga que ver con algo que nos guste y cómo lo daríamos a conocer a través de las redes sociales.

Seguiremos informando

Las batallas del abuelo

(Imagen: Parroquia de San Miguel, Las Rozas, tras la batalla de La Niebla, entre diciembre de 1936 y enero de 1937)

Es ley de vida. Naces, creces, te reproduces y mueres. Más tarde o más temprano pero es así. Probablemente, pocos hayáis tenido la suerte de conocer a una persona de noventa años y pico con quien poder hablar. Probablemente de ese pequeño porcentaje, no todos os habrán contado batallitas de la época. Pero hay muchos grados de batallitas y de lo que quiero hablar hoy es de las que fueron más que eso.

Las batallitas a las que me quiero referir son a la Guerra Civil Española, que comprendió los años 1936 a 1939. Bien, todos sabemos lo que pasó, cómo pasó, porqué y cómo acabó. Pero estoy al 100% segura de que uno o ninguno ha tenido la experiencia de hablar con una persona que os pueda contar cómo lo vivió él. Desde dentro de la mismísima trinchera. Matando a todo aquel que apareciese por delante y que iba contra él. Seguro que uno o ninguno ha escuchado a una persona de más de noventa años, contar con todos los detalles que puede recordar, cómo se sentía mientras volaban balas a su alrededor. Cómo por ser una guerra civil, tenía que terminar con la vida de personas que podían ser sus amigos porque les había tocado estar en el otro bando. Escuchar cómo se alegra de haber salido de semejante hecho histórico con vida diciendo «yo pude sobrevivir y salir vivo de ahí».

Es triste, tarde o temprano llegará el momento en el que esta persona se vaya, y con él, se irán todos esos recuerdos que nadie mejor que él podría describir. Es un placer poder tener la oportunidad de escuchar de primera mano, hechos tan importantes que marcaron todo un período de la historia. Nadie como un bisabuelo que aún a sus 95 años es capaz de recordar a duras penas, ese trágico capítulo de la historia española que duró tres largos años. Salir de su pueblo a sus 17 y no volver hasta tres años después. Es extraño coger los apuntes de historia, estudiarlos y pensar que ese señor que ha vivido contigo en verano, que te traía colines cuando iba a comprar el pan, estuvo metido en un hecho histórico que te ha tocado estudiar. De la misma manera que iba a comprar el pan, una actividad tan normal como esa, tuvo que convertir en algo frecuente el hecho de apretar un gatillo y ver caer a una persona en frente suyo. Pensar en que tú lo estudias, pero él ha escuchado las balas silbando detrás de sus oídos.

Dan ganas de quedarte con él horas y horas exprimiendo entre sus recuerdos, tratando que te cuente aún más mientras sus ojos se vuelven llorosos. Ver cómo intenta hacer todos los esfuerzos posibles para intentar contarte más para que entiendas tú también lo duro que es estar ahí. Que te diga que por el monte que tienes más cerca de casa, hace muchos años tuvo que bajar corriendo porque le perseguían, girarse, matar a los que corrían tras él y seguir cuesta abajo como si nada hubiese pasado.

Oportunidades de este tipo no se tiene todos los días y es muy triste que personas así no puedan vivir siempre, que puedan quedar sus historias de primera mano, para poder seguir haciéndoselo llegar a los siguientes generación tras generación. Me encantaría pensar que mis hijos podrían hablar con mi bisabuelo, porque nadie como él puede explicar mejor un hecho como este desde la experiencia. Ni siquiera escribiendo esto puedo expresarlo mejor que él mientras me emociona. Es hablar de tres generaciones atrás. Y en cuanto él se marche, quedará en la historia que nunca podré volver a escuchar.

Universitaria

¡POR FIN!

Siendo sincera, todavía no me hago la idea de estar en la universidad. Los primeros tres días han sido de presentación del profesor, su asignatura y de nosotros mismos. Las asignaturas tienen muy buena pinta, espero que sean tan prácticas como prometen, aunque eso suponga estar hasta arriba de trabajos cada semana. Siempre he creído más en lo práctico que en lo teórico.

En las clases somos como muchísimo veintitantos, donde por asignatura, varían cinco o seis personas, al haber muchos con dobles titulaciones junto con Publicidad. Esto me hace sentir vaga, porque todos en las presentaciones dicen: «Yo estudio publicidad y dseño gráfico» o «a mí me gusta la publicidad pero, para complementarla hago comunicación audiovisual». Bueno, pues yo soy la que se especializa en publicidad de principio a fin. Estoy contenta, tengo ganas de empezar ya a aprender cosas nuevas.

Por otro lado, el ambiente en la clase es muy agradable, espero que dure y que como dijo un profesor: «seamos como una familia». Suena hippy pero, si lo dice, por algo será. Poder trabajar con cualquiera de tus compañeros y que haya buena relación es perfecto. Facilita las cosas tanto al profesor como a nosotros.

También estoy muy contenta con el campus. Hay cinco edificios distintos y, como en mi caso no conozco aún muy bien dónde está cada cosa, quiero ir a todas partes para ver qué hay. Cuando llueve, el puentecito de madera que sale en todos los anuncios resbala. Lo sé porque ya he estrenado el suelo cayéndome de morros contra él. Mi cuaderno se empapó y casi sirve de comida para peces. Cosas que pasan, soy patosa.

Hoy hemos tenido las dos primeras clases. Estructura del sector publicitario me encanta, ya hay trabajo para el viernes, así que… ¡a por ello!

Verano 2012: Convivencia

Se va acercando, se va acercando… Me falta menos para que llegue el día de volver a la rutina, 16 días. Sé que muchos ya lleváis días trabajando o empezando las clases y es posible que el comienzo de mi post os amargue un poco.

Hoy os quiero contar cómo ha sido mi verano, aunque los que me followeáis en Twitter o Facebook mas o menos sabéis como ha ido. Si lo tengo que resumir en una palabra, sería: Convivencia. Este verano ha sido muy especial para mí, además de ser el más largo de mi vida, ya que posiblemente nunca vaya a volver a tener tres meses y medio de vacaciones.

Mi verano comenzó al terminar Selectividad con un viaje sorpresa a Venecia por mi cumpleaños. Volví y luego me fui a Cangas de Morrazo, en Vigo. Fueron diez días muy bonitos y especiales ya que es el pueblo en el que veraneaba de pequeña con mis bisabuelos y mi abuela y veía a gran parte de la familia. Pero este año fue distinto, fui con él y le enseñé la ciudad desde cero junto a familiares que nos lo pusieron más fácil para poder ir a los alrededores. Fuimos a playas de toda la vida y nos perdimos por las callecitas de la ciudad vieja en busca de restaurantes donde comer maravillosamente bien. Quién me iba a decir a mí cuando era pequeña que volvería allí a mis 18 con una persona a la que quiero mucho.

También cogimos un barco para ir a las Islas Cíes. Mi opinión sobre estas islas es que el color del agua es precioso, la arena de la playa es muy agradable porque es finísima y muy blanquita, pero los precios son excesivamente caros. Mi recomendación es que si vais, llevad comida de casa, como íbamos a hacer nosotros, pero salimos de casa con prisas y se nos olvidó la bolsa con todo preparado encima de la encimera de la cocina. Nos dimos cuenta en el barco cuando llegábamos a Vigo, por lo que no había vuelta atrás. Ah, y protección 50+, a no ser que queráis volver como gambas. Por último, si queréis disfrutar de las islas y aprovecharlas bien no escojáis el día que dices «madre mía que calorazo va a hacer este día, vamos a ir este así nos tostamos al solecito y volvemos con color» porque si pilláis el día en el que casi no hay aire, estar cuatro horas al sol abrasador se puede convertir en una tortura, y más aún si no tenéis vuestra enorme botella de 2L con vosotros porque os la habéis dejado en la encimera de la cocina al salir de casa. Además, con un calor terrible, no es agradable hacer senderismo por alguno de los tres caminos que te proponen. Nosotros cogimos el barco de las 12 para aprovechar el día, pero al estar con falta de comida y bebida, volvimos a las 17h porque no aguantábamos más, pero el plan original era volver en torno a las 20h. Nos tomamos un helado cada uno y nos sacaron 5-6€ por los dos, por una botella de agua de menos de medio litro, 2,50€. Una ruina. Lo que sí tenía buena pinta y no era muy caro era el camping que tienen allí montado. Hasta me entraron ganas de ir, y eso que yo no soy muy amiga del campo.

Después de estar allí, volvimos a Madrid y en el mismo día que llegué de Galicia, cogimos el coche de vuelta, pero en vez de a Vigo, a Coruña. Menos mal que nosotros dos fuimos y volvimos en Trenhotel, pero aún así fue una paliza comerme otras 6h de viaje en coche casi en la misma dirección. En Coruña hacía buen tiempo así que fuimos a la playa unos quince días seguidos hasta que por fin llegó de nuevo él para pasar conmigo el resto del mes de agosto. Esta vez había hecho los deberes de llevarle a casi todos los sitios turísticos de Coruña, por lo que este año fuimos más de tapas, improvisando paseos sin rumbo, a ver la Playa de las Catedrales en Ribadeo y aunque justo esas tres semanas hizo peor tiempo, pudimos ir un par de días o tres a la playa. Aún me queda por llevarle a algún que otro lugar de esta pequeña pero preciosa ciudad, así que para el año que viene ya lo tengo apuntado.

Finalmente, volvimos juntos en tren mientras mis padres se quedaron allí y he tenido una semana para ver a mis amigas más cercanas, que las echaba de menos. Ha sido una semana muy completita con algo diferente que hacer cada día. Hasta he estrenado la nueva carta de 100 Montaditos. Merece la pena, hay cosas muy muy llamativas, como algunos de los montaditos que ahora preparan en tamaño XXL o un montadito con pan de chocolate, nocilla y lacasitos 😀 Vale, vale, lo dejo ya, que no soy la nueva RRPPs de Restalia.

Hasta aquí las vacaciones en Galicia con él y volviendo al principio del post, os cuento porqué quiero resumir las vacaciones en la palabra: convivencia. Hemos pasado casi un mes juntos y aunque ya sean dos años y pico, estábamos con el típico miedo de -¿me cansaré de el tras verle las 24h todos los días seguidos? ¿discutiremos? ¿nos vamos a hartar y se nos va a acabar el amor de repente?- Nada de eso ha ocurrido, por lo que consideramos que hemos dado otro paso en la relación y hemos pasado una prueba de fuego. Ahora vuelta a empezar el año académico, aprender a compaginar los estudios con los días que quedemos,…etc. Tengo ganas de la vida universitaria, pero echaré esto de menos.

Tras este pequeño paréntesis azucarado… Mañana me voy a Nueva York, que el año pasado nos quedamos con ganas de más… ¡Tengo unas ganas tan grandes que no sé si caben en el avión! Y al volver tengo unos días para quitarme el jet-lag, que el día 26 empiezo la carrera de Publicidad, que también tengo muchas ganas. El nombre de las asignaturas tiene buena pinta, espero que lo sean y no me rompan la ilusión.

Seguiré informando…

Cementerio musical

+¿Y tú qué escuchas?

-¿Yo? Red Hot Chili Peppers, Guns N’ Roses, Aerosmith, Queen, Beatles, AC/DC, Police, U2, Bob Marley, Bon Jovi, Poison, The Black Crowes, Jimi Hendrix y Oasis, entre otros.

+Vale, ¿sabes de qué época son esos grupos?

-Mas o menos de la época de mis padres.

+¿Y de la música de ahora qué me dices?

-Nada que ver  con la que había antes. Se lleva el reggaetón y música latina de esa.

+¿Te das cuenta de que cuando tengas 70-80 años seguirás escuchando la música que te ha gustado siempre? Hará 100 años de ello ¿Qué te parece?

-Diría que es triste que no haya música de mis tiempos que considere mejor que la que había antes. Hay grupos como Muse, James Blunt, John Mayer o The Script que suenan fenomenal, pero es mejor el rock de antes. Y lo triste es que estos grupos no son precisamente los que más popularidad tienen, aquí triunfa el reggaeton.

He aquí un claro ejemplo de una conversación que mantuve hace no mucho. Cada día triunfan más las peores canciones, las cutres, las que hacen reír, las que la gente recuerda porque no son más que para entretener, las que pones en un garito para bailar y no para escuchar. Esa que tiene de fondo ritmos como «atún con pan o pan con atún» mientras se cantan letras machistas, obscenas y sexuales donde la mujer se dedica a «perrear» y a la que le gusta que le azoten (o al menos eso dicen el 90% de sus canciones). Suerte que quedan pubs irlandeses donde se pueden disfrutar de una buena cerveza, en un lugar agradable y acogedor, acompañados de la música de los años 70-80. En especial el rock, que fueron sus años de mayor auge.

Pero ¿qué va a ser de la música en los siguientes 50 años? ¿Justin Bieber crecerá con nosotros cantando mientras le salen barba y canas? ¿Miley Cyrus? ¿Demi Lovato? No, por favor, factoría Disney no. Lo peor es que ellos se creerán estrellas del rock y que su música va a perdurar años y años. Es cierto, seguro que en 20 años diremos «Ay, me acuerdo del niño rubio ese que cantaba -Baby, baby, baby, oh!»

¿En qué se va a convertir la música? Mientras tanto, toca seguir adorando la de antes, la que para muchos es hoy una buena fuente de inspiración.

Ni más, ni menos

Al final no voy a reclamar nada. He estado haciendo cálculos virtuales de la nota y si al pedir la doble corrección me pusieran un 6,50, en el expediente sólo pondría un 5 y apenas me subiría nota. Si me pusieran un 0 ni siquiera tendría un bajón considerable. Con un 10 tampoco subiría tantísimo. Es la magia de las dobles correcciones, que te hacen media de las dos notas. Si fuese específica con un 5 tendría mínimo un punto más en la nota final, pero como no lo es, paso de darme la paliza de madrugar para ir allí a las 9, tragarme las colas de un montón de estudiantes enfadados por sus notas, para que encima luego no me compense porque sólo me subiría como muchísimo veinte décimas. Me voy a comer el orgullo, el cabreo del 21 se me ha pasado por completo.

Me quedo como estoy, con esos dos cates como un piano de grandes que sé que en realidad no tengo. No he sacado nunca una nota tan baja en ninguna de las dos asignaturas y salí contenta en ambos exámenes, así que porque a un corrector se le haya antojado suspender a todo un curso, no va a reflejar que sea más inútil que un estudiante de medicina con su 13,75. No es normal que hayan suspendido a alumnos que tenían matrícula de honor en geografía y/o lengua, además las profesoras de ambas materias han sido de las mejores del curso, tanto en exigencias como en formas de impartir sus clases.

Selectividad, espero que seas el último post en el que apareces. Conmigo has acabado, ahora vete a fastidiar a otros. Estoy aprobada y a los correctores, que los ondulen. Si ahora tienen más reclamaciones que nunca en estas asignaturas, que no se quejen.

Verano, vacaciones… Qué bonitos nombres tenéis.

Decepción

Lengua castellana y literatura: 3,25

Historia de la Filosofía: 5,00

Inglés: 9,75

Geografía: 3,50

Frustración. Que te suspendan una asignatura aún, pero que te suspendan la que mejor llevabas y la que mejor te haya salido de todas es de coña. Geografía me salió de 8 y lengua algo más floja pero al 6 llegaba. No logro entender qué ha pasado con estas dos, pero voy a pedir una segunda corrección y si hace falta, que se haga una tercera. No es normal.

Filosofía no me fue muy bien y la daba por suspensa. Magicamente hay un 5. Inglés ya dije que lo bordé y ahí está la evidencia.

Lo importante es que sí, he aprobado selectividad, con un 6,278 (sobre 10 porque no hice fase específica). La media de bachillerato me ha servido para subir nota, pero si hubiesen corregido de otra manera, podría tener hasta un punto más. Por ahora no dependo de esta nota para entrar en una carrera u otra, ya que en la universidad no me piden más que un 5, pero tampoco quería quedarme con ese aprobado raspado porque sé que puedo sacar más.

Espero que la doble corrección sirva de algo. Admitida en la universidad estoy, pero quiero saber qué ha pasado con estas asignaturas. Desde las siete estoy sin creerlo.

Finito

Ya llevo siete días sin tener que estudiar porque al día siguiente tengo un examen. Echaba de menos esto, todavía no me termino de acostumbrar, ¡es raro!

Os cuento cómo fue selectividad en Madrid. No me voy a hacer pitonisa ni me voy a ir al Retiro. Nada de lo que tenía que caer este año cayó. Por lo menos en mi comunidad. No di ni una. Pero aún así pienso que me ha ido bien y que puedo aprobar. Pero no, no hubo nada de Rosseau, ni de la Novela Hispanoamericana en el siglo XX, nada de la Constitución de 1812 ni de las energías en Geografía. Podéis cotillear los exámenes aquí. En inglés creí que se reían de nosotros, no entiendo por qué se empeñan en complicar los exámenes de todas las materias menos en esta. De verdad, fue un examen de risa. Ambas opciones. Se supone que la opción que hice yo era más complicada, pero aún así, me parecieron las dos ridiculamente fáciles así que espero que esta nota sirva para inflar el resto.

Dejando atrás lo más temido del curso que en realidad no es para tanto… Esta primera semana de relax ha estado dedicada a un viaje que siempre he querido hacer. Ha sido sorpresa, mi madre me avisó de que estas vacaciones me iba a ocupar un fin de semana. El viernes me dijo que hiciese la maleta como si fuese a pasar un finde en Galicia. Llegamos al aeropuerto y aunque me querían vendar los ojos, me negué porque me daba mucha vergüenza ir así por la T4.

Cuando quedaba poco para embarcar, me puse los cascos, la música del iPod a todo volumen, la mano que tenía libre por encima de los ojos para no mirar la pantalla del embarque y entré en el avión sin saber a dónde iba. Mientras el comandante nos saludaba y nos informaban de cómo eran las temperaturas en nuestro destino, mi madre me chillaba a los oídos cuando nombraban la ciudad en cuestión. Era por la noche, por lo que desde la ventanilla apenas se podía ver algo que pudiese darme alguna pista. Sospechaba que iríamos a París o a Venecia y por lo visto, no me desvié mucho. Por la ventanilla se veían luces y agua. Lo del agua lo intuí porque la luz se reflejaba en algo oscuro, así que tenía ser agua sí o sí. París no tenía tantas «lagunas» como podía más o menos ver desde el avión, así que después de dos horas, algo que se parezca a un conjunto de islas en medio del mar tenía que ser Venecia, que además es un sitio al que siempre he querido ir. Ya cuando bajamos del avión vi que el aeropuerto se llamaba Marco Polo y no se me ocurría nada más italiano como ese nombre para confirmar mis sospechas, sospechas que se verificaron en cuanto vi un cartel en donde ponía «water taxi». Si queréis sorprender a alguien con un viaje, hacedlo de esa forma. Es genial.

Venecia es una ciudad con mucho encanto, llena de canales y puentes por los que perderse, echar a andar y darte cuenta de que en un día te has recorrido casi toda la ciudad. Me esperaba la Plaza de San Marcos más impactante, pero quitando ese detalle, me ha encantado.

Respecto a la comida:

-Estuve buscando sin parar la pizza de patata que me recomendó él y que probé en Roma el año pasado, pero fue imposible encontrarla. Tampoco encontré ningún raviolli de queso con nueces como los que vienen en los paquetes de la marca Rana.

-Aunque siempre dejo los bordes de las pizzas (y esta no fue una ocasión para no hacerlo), me sorprendió lo finísimas que eran y que aunque pareciesen enormes, se podía acabar con ellas sin sentir que te habías comido un mamut.

-Helados tampoco comí muchos, pero sí un par de bolas riquísimas de pistacho y avellana, mis favoritos.

-Con mi antojo queseril que quería saciar desde que cené en el Ginos unos sacchetti di gorgonzola con espárragos y almendras, me tuve que conformar con unos gnoccis con salsa gorgonzola. No eran lo mismo, pero estaban muy ricos y sirvieron para curar mi antojo.

-Hemos comprado pasta de cacao y menta. Tengo muchas ganas de probarla, tiene buena pinta. También compramos Bellini, la bebida típica de aquí, que sabe a una mezcla de vino blanco con zumo de melocotón.

-La última noche cenamos muy bien, destacando las flores de calabacín rellenas de queso y empanadas,  de postre un plato que se llamaba After Eight, spaggetti de chocolate negro con helado de menta. BU-E-NI-SI-MO.

Hasta ahí mis comentarios gastronómicos. Con lo que más contenta he vuelto es con una preciosa máscara y con una pulsera de plata que intenté buscar por toda la ciudad a un precio más barato, pero al final sólo la encontré en un lugar, así que la compré por 25€.

De vuelta en Madrid el lunes, ayer martes aproveché para ir al cine a ver una película por 1€ que llevaba queriendo ver desde que vi el trailer, «Cuando te encuentre» es azucarada, de las que me gustan a mí porque te hacen llorar y al final te quedas a gusto con el desahogo. Tiene una BSO muy mona, para los interesados, aquí la dejo. Lo mejor de haber acabado es que puedes aprovechar todas las ofertas de comer de menú del día a buen precio en cualquier restaurante, salir entre diario que es mucho más barato, ir al cine por 1€ si consumes 15€ en cualquiera de los restaurantes del Heron City (y si no vas al Heron, sólo por ser martes suele ser más barato que un sábado), cenar con ofertas de 2×1 de lunes a jueves… Esas cosas que a lo tonto te hacen volverte más consumista sin darte cuenta.

Para terminar el post, os cuento que hoy queda inaugurada la temporada de cupcakes y pastelitos, que además como hay una barbacoa entre amigos pendiente, me he ofrecido a llevar el postre 😉 Estos han sido los de hoy…

PD: Lo mejor de haber acabado ya, es que él también ha acabado y tenemos por delante todo el tiempo del mundo para poder disfrutar de estas vacaciones juntos por tercera vez, ya que mañana día 14 de junio, se cumplen dos años desde aquel beso una tarde en el conservatorio con un piano…

Como sobrevivir a… Oh, wait. ¡¡Si eso se ha acabado!!

Pues eso, estoy a siete días de Selectividad.

(Suena en mi cabeza «It’s the final countdown»)

El curso lo acabé bastante bien, con una media bastante decente. La fiesta de graduación fue estupenda y para no dormir nada esa noche e ir a la mañana siguiente a por las notas tenía buena cara (o al menos eso me dijeron). Dormí dos horas y media y salí pitando a ver la Universidad Europea. Tras un paseo por allí y hablar con quien tenía que hablar para solicitar las pruebas de acceso, el jueves de la misma semana me presenté allí para hacerlas. Una hora y media después estaba admitida. Ahora sólo me queda aprobar Selectividad. La carrera elegida, como dije en el anterior post es Comunicación Publicitaria. Creo que empiezo el 29 de septiembre, así que igual os podéis imaginar las ganas que tengo de estar de macro-vacaciones.

Siete días y habrán acabado estos horribles diez meses de estudiar muchísimo para aprobar el peor curso de todos y afrontar con éxito los exámenes del 5 y 6 de junio, curso que os he ido relatando cada x semanas cómo he sobrevivido a él. Encima estará todo orgulloso porque mi blog se ha centrado nada más ni nada menos que en él. Ni siquiera ha habido casi tiempo para inspirarse y endulzar un poco esto. Encima de hacérmelo pasar mal, se lleva todo el protagonismo. Qué injusto todo.

En fin. Selectividad, ahí nos vemos. Ya sabes, ponte guapa.

Mientras tanto, esta es la quiniela que tengo en mente sobre las posibles preguntas de examen:

En historia, apostaría a que cae la Constitución de 1812 que este año cumplió 200 años.

En filosofía, dicen que caerá Rosseau porque hace 300 años de su nacimiento.

En lengua, falleció hace poco Carlos Fuentes, autor del movimiento del siglo XX, el boom de la novela hispanoamericana.

En geografía, igual les da por poner algo que tenga que ver con las energías renovables y no renovables, por el tema de Repsol y tal…

No sé cuándo se hacen las preguntas de los exámenes, pero si antes del 15 de mayo estaban hechos, en la pregunta de lengua igual me puedo equivocar. Eso sí, como acierte por lo menos el 50% dije en twitter que me iría al Retiro a leerle la mano a la gente, pero creo que aspiro a algo más. Ya veré cómo lo celebro. Os contaré lo que ha caído.

Mucha mierda a todos los que estamos estudiando y repasando a fondo esta semana. No queda nada.

Cómo sobrevivir a 2º de bachillerato: semanas 30-33 //18

Esta semana acabamos exámenes y con ellos, damos por finiquitado el curso en el que teníamos que conseguir una media más o menos decente par hacer selectividad con algo más de tranquilidad o no. Con tener un 6 en el curso, si sacas un 4 en la fase general, tienes la selectividad aprobada. A eso, los que necesitan más puntuación, con las materias específicas podrán subir nota de la fase general y aspirar a sacar ese 12,68 o 13,54 y salir en las noticias por ser las personas que tienen las notas más altas de selectividad.

En mi caso, esta evaluación me han quedado dos, latín y filosofía, pero sacaré ambas. La primera para quitarmela ya de encima porque después de historia es la segunda a la que le tengo más asco. Filosofía me ha dado rabia porque cayó Ortega en el examen y me cae muy bien, pero como me di la empollada del día de antes porque había estado muchos más días centrada en sacar historia, al final la noche de antes no me sirvió para aprobar. Pero HE APROBADO HISTORIA. Desde hace dos semanas vivo en el mundo feliz donde no hay clases de historia y en su lugar puedes acoplarte a una clase en la que estén dando filo.

Esta semana son los últimos 4 días de clase, este lunes 21 me gradúo y de ahí al 5, 6 y 7 de junio hay clases para repasar. En un mes exacto este suicidio colectivo habrá terminado. Con ellos, 33 semanas de parciales día sí y día también están finiquitadas. Después de 12 años, he terminado el colegio y me meto en la vida universitaria.

A estas alturas aún tengo dudas de qué quiero hacer. En Septiembre quería hacer Comunicación Audiovisual en IE University, pero ahora está descartada. A mediados me dio por Comunicación Publicitaria en la UEM. Luego apareció Liderazgo Emprendedor e Innovación en Mondragón, que ahora me ha echado hacia atrás porque creo que no es realmente lo mío y ahora estoy de nuevo por Comunicación Publicitaria en la UEM, para combinarlo con The Busines of Fashion y dos cursos similares en el Instituto Maragoni, cuyas clases se impartirían durante tres semanas en Londres. Aunque igual me planteo Product Design  en University of the Arts London, tras hacer un mini curso similar durante un mes y si me gusta mucho, me cambio de carrera. Total, de Londres a Madrid hay aviones directos y te plantas en un sitio u otro en una hora y media o así. Además Londres es una ciudad que no me canso de visitar. Lo único que me deprime es su falta de horas de sol, pero por lo demás, me encanta.

Desde pequeña me ha encantado el mundo de la moda (pero no el diseño, ya que dibujo fatal). Si puedo estudiar algo que me permita estar en un departamento de publicidad o marketing dedicándome a algo de este mundo, creo que estaría bastante contenta. Si además de eso, durante cuatro años de carrera puedo irme a Londres tres semanitas cada verano a estudiar algo para ampliar mis conocimientos, desde luego, me apetece muchísimo. Pero quién sabe, igual de aquí a dentro de tres años me apetece montar una piscifactoría. No sería la primera a la que le da por algo así.

Ahora mismo estoy hecha un lío, así que me voy a centrar en sacar el curso con la mejor nota posible, aprobar selectividad y luego ya veremos. Además de eso, en un mes estaré disfrutando del mejor verano de mi vida, ese que sólo tienes una vez que dura tres-cuatro meses y puedes hacer lo que te de la gana.

It’s the final countdown.

Ah, lo he estado twitteando, pero para los que no me sigáis porque lo tengo con candadito: el pasado jueves 10 de mayo cumplí los 18. Ha sido el cumpleaños más especial de todos, lo he celebrado por todo lo alto y con las personas a las que más quiero. Entre ellas, mis padres y él. Mis padres han puesto todo de su parte para que haya podido pasar estos tres días de celebración de la forma más bonita posible, creo que no puedo estar más feliz, aún me dura la alegría. Él ha estado ahí para dedicarme su tiempo y más a pesar de tener muchísimo trabajo estos días. Gracias por todo.