Mi experiencia con 365 looks

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Hoy quiero hablar de una nueva red social que he tenido el placer de conocer desde casi casi el principio. Empezó como Coquétame y con sus ganas de expandirse y que se conozca fuera de España, cambió su nombre para hacerlo más internacional, pasando a ser 365 looks. Con este cambio de nombre, quieren decir que en su plataforma tenemos la posibilidad de tener un look para cada día del año.

Su punto fuerte: además de ofrecerte las últimas novedades de las prendas de cada marca, te las muestra en tu página principal en función de tus medidas, gustos y preferencias a la hora de vestir. Si te gusta mucho salir de fiesta, se lo indicas y te ofrecerá más vestidos tipo cóctel que camisas estilo leñador para ir con un estilo más informal.

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La red social tiene diferentes secciones donde podemos guardar nuestras prendas favoritas, crear nuestra Wishlist o con las prendas que tenemos en el armario virtual, crear looks para cuando estemos pensando en combinar alguna prenda un lunes a las 7 de la mañana, cuando no sabemos qué ponernos, tengamos las ideas guardadas. Si lo queremos comprar ya, también tenemos el acceso directo a la tienda con la prenda seleccionada.

Además de esto, cada cierto tiempo hacen concursos en los que podemos conseguir regalos muy chulos, desde bolsos de marcas locales que trae Iñaki de sus viajes a Londres o NY valorados en 300€ a sesiones de personal shopper con Iñaki y Alejandra. Hace un mes tuve la suerte de disfrutar con ellos de mi tarde de compras ¡no me lo pude pasar mejor!

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Lo que más aprendí fue el poder “informalizar” prendas que me pondría para ocasiones especiales y así hacerlas mas “ponibles” para el día a día. Eso se consigue mezclando estilos. No es lo mismo llevar un vestido lencero con una cazadora de cuero y unas botas altas para salir de copas, que ponerte el mismo vestido lencero con una camiseta de manga larga por debajo, una chaqueta de punto y unos botines para ir a trabajar.

Si queréis entrar, os invito a partir de este enlace. Desde luego, una red social con un toque diferente, más adaptado a nosotros y más personal.

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Japan facts

Este fin de año lo he pasado en el otro lado del mundo. Nos fuimos a Japón a ver qué se cocía por allí y no nos dejó indiferentes, por la comida, la arquitectura y sobre todo por la sociedad.

Aquí van los momentos y vivencias destacados:

  • Hacer el viaje desde España sale más barato con Emirates que con Iberia. Además Iberia hace escala en Londres y Emirates la hace en Dubai. Mucho mejor hacer el viaje hacia oriente de 7h y luego hacer las 10h hasta Tokio. Si no, de Londres a Tokio se te hace eterno.
  • Emirates funciona mejor en los aeropuertos fuera de su país de origen (ya que en Dubai tienen el aeropuerto oficial). Viajando con Emirates queda todo mejor organizado en los aeropuertos de Madrid y Tokio que en el propio Dubai, por mucho que tengan la T3 donde solo están los vuelos de Emirates.
  • Emirates discrimina mucho. Si vas en turista no te juntas con business ni con primera. Vayas en la clase que vayas, te excluyen del resto. Si vas en primera te aplauden por ser el ricachón que paga la millonada en hacer el trayecto, si vas en business te hacen fiestas pero también te hacen ver que no eres tan genial como los de primera y si vas en turista ya se ríen en tu cara.
  • Al llegar a Japón te das cuenta de que reina el silencio, en el taxi, en el hotel, en el restaurante y hasta en la calle (hasta que cae la noche en Shibuya).
  • El famoso cruce de Shibuya impresiona a partir de las 6pm. Con la luz del día es un cruce como el de Gran Vía en Madrid, o alguno paralelo a Times Square por la mañana, hay gente pero no asusta
  • El metro de Tokio es barato, funciona de maravilla y como plus, tiene los asientos mullidos y en invierno los sitios calentitos.
  • Tengo la ligera sospecha de que las japonesas o se cogen mil cistitis o tienen el culo muy sensible, esto segundo también puede ser aplicado al sexo masculino. Dicho esto, entenderéis la relación entre el anterior punto y el siguiente.
  • El váter japonés más común tiene unos botones en su lateral donde tras terminar de hacer tus necesidades, tienes un botón que echa un chorrito de agua hacia arriba, algunos echan también aire… Ya sabéis para qué. Ah, y el asiento también está calentito.

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  • Se supone que son unos enfermos sexuales, pero solo vimos representaciones manga subidas de tono en Akihabara Electric Town (donde se concentran la mayor parte de tiendas de electrónica de Japón). Y en los sex shops en los que no entré de Shibuya.
  • No vimos gente vestida de Cosplay por la calle como esperábamos encontrar, ni en pleno Shibuya a las 8 de la noche. Solo un par de chicas haciéndose una foto vestidas de babydolls.
  • No hay tantas aglomeraciones de gente, agobia más Nueva York o Gran Vía si bajas en el puente de diciembre a ver las luces de navidad.
  • A los japoneses les encanta hacer colas. Las hacen para todo y de una forma tan ordenada que aunque seas el último detrás de 10 familias con niños, se mueve tan rápido que en un santiamén llega tu turno.
  • Parece que no hay horas determinadas para comer. Pueden ser las 12 de la mañana y habrá alguien comiendo sushi o pueden ser las 16h y también habrá alguien comiendose un plato de ramen. Parece que cuando tienen hambre, comen lo que pillan.
  • A la hora de comer tienes tanto donde elegir que agobia un poco. No tienen restaurantes donde haya de todo, tienes el kaiten sushi, donde te sirven mil nigiris diferentes, tienes el de ramen, el de gambas y pollo rebozado de aspecto KFC, el de tempura, el de curry y el de shabu-shabu (lo que vendría siendo una fondue de carne occidental). No hay restaurantes donde puedes pedir tres cosas típicas, tienes que ir de restaurante en restaurante para conseguir comer todos los platos regionales. Eso sí pidas lo que pidas, te traen mil acompañantes con todo. Y luego ten suerte de que en el restaurante tengan carta en inglés de Google Translate.

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  • En muy pocos sitios te entienden en inglés. Es todo por señas y aunque sepan que eres occidental te sueltan parrafadas en japonés a las que solo puedes sonreír y asentir.
  • Son adorables. Todos. Te hablan sonriendo, con un tono de voz que parece de dibujo animado para niños, son educadísimos, no levantan la voz para nada, te explican todo como pueden y si no lo entiendes llaman a sus compañeros para que entre todos entiendas lo que te quieren decir en japonés-señas.
  • En rebajas tienen tradición las bolsas sorpresa por las que pagas un precio y te llevas la que quieras con una mezcla de artículos de la tienda. En cada local hay bolsas de este estilo, locales que ponen sus bolsas en torno a los 30€ hasta locales que las tienen por 300€.
  • Si queréis ver de verdad lo que es la locura de las rebajas, hay que ir a Shibuya 109, el centro comercial donde se adquieren las últimas tendencias, el primer día de la fiesta de los descuentos. Dependientas subidas a escaleras con megáfonos, gritando hasta quedarse afónicas. Todo lleno de gente. Si tienes agorafobia, ahí metido puedes morir de un infarto.
  • En Shibuya chicas con taconazos, a todas horas. Cortísimas y luciendo pierna en pleno enero también. La moda son botas por encima de la rodilla y minifaldas que son cinturones anchos. O eso o cualquier conjunto con veinte estampados diferentes que no pegan ni con cola y unas UGG de cualquier color.
  • Los iconos de WhatsApp que no conocías, los encuentras repartidos por Japón. Su forma de decir no es la muñeca con los brazos cruzados, no moviendo el dedo índice. Todos los iconos de comida están en cada tipo de restaurante específico. Las decoraciones extrañas como el macetero con los bambús existen y son un símbolo de bienvenida al año nuevo.

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Así pues, os animo y recomiendo que si tenéis oportunidad de ir a Japón, lo hagáis de cabeza, es una experiencia estupenda y se aprende mucho de las costumbres de los demás.