La asignatura más odiada

Se llama historia. La culpa no es nuestra por no estudiar, por no estar motivados, por querer estar siempre de fiesta y pasando de estudiarnos unas revoluciones que ya ocurrieron en su día y no nos importa el porqué.

La culpa es suya. De esos profesores desmotivadores que no saben dar bien una clase para captar nuesstra atención siendo divertidos u originales. Vale, no, no necesitamos que nos bailen una jota mientras se pasean de una esquina de la clase a otra gritando cómo fueron las Revoluciones Liberales Burguesas. O el Imperialismo colonial. O las ideologías del movimiento obrero. Pero que se den un poco de chispa, que para los últimos años que nos quedan de estudiar esta asignatura obligatoria, podamos recordarla como unas buenas clases, que sirvieron para algo y recordar a ese profesor tan bueno que a todos nos gustaba.

Que venir a clase, abrir el libro y pintar los párrafos con el subrayador de color, para eso me quedo en mi casa y hago lo mismo. Yo tambien sé leer y subrayar, gracias ¿me puedes enseñar algo que no sepa? Las clases no son solo poner codos, son explicaciones, explicaciones bien dadas, aunque en historia es más contar un tema y aprendérselo sin más.

Lo de decir «es que no lo entiendo» y que te respondan «es que no hay nada que entender, es así porque es así, si no te lo aprendes, estás suspenso» es acabar siendo unos loritos que hablan sin saber, qué dicen y repiten lo mismo que sus compañeros pero que no se sabe de lo que se habla.

Pues no. Yo así no aprendo. Y me negaría a tener que aguantar más clases así, pero no queda más remedio. Hasta que los profesores encuentren maneras de motivarnos, de enseñar bien, buscar recursos más innovadores para dar sus clases y no de leernos libros sin más cuando eso lo podemos hacer nosotros sin ningún misterio en casa.

Cuando aprenda algo, valoraré esta asignatura. Mientras tanto seguirá siendo la más odiada. Por mí y por todos mis compañeros.

 

ACTUALIZACIÓN: He aprobado historia, pero esto no quita que me gustaría que las clases se dieran de otra forma.

Corto y cambio


Puede que esté cambiando pero tambien estoy harta de que me lo digan.

Y no porque me lo digan muchas veces pararé de hacerlo. Es la edad, a algunos les afectará más y a otros menos. Quien ya haya cambiado sabrá por lo que se pasa, quien esté cambiando puede que no se de cuenta de ello y quien no haya cambiado no sabe lo que es eso.

Porque tú lo has hecho, y el de allí, y el de más allá. Hemos cambiado todos ¿porqué ahora le dais tanta importancia? ¿Qué pasa, que os molesta? Vosotros habéis hecho lo mismo y no me he metido con nadie. Porque estoy en mi derecho de hacer lo que me de la gana y si quiero cambiar, cambio y punto. Tambien se puede cambiar involuntariamente y eso no se puede evitar.

Porque llevas cambiando desde el primer día, desde el primer día que pusiste un pie aqui y a nadie le ha parecido mal. Ahora que estoy disfrutando de mi vida más que nunca ¿vas a venir a decirme que estoy cambiando? Ya lo sé, no me dices nada que no sepa. No te voy a premiar por decirlo. Puede que más o puede que menos, pero no he dejado de ser la misma, tenga mis circunstancias o no.

He cambiado mis hábitos de día a día, ahora me preocupo de algo importante y tan especial que no había aparecido antes y creo que merece la pena que me preocupe por ello. Porque cuando llegas a ese momento y te cierras en esa persona parece que olvidas al resto, pero la gente importante no deja de serlo por mucho que incluyas a alguien más.

Si te da envidia, celos o te enfadas, tienes dos opciones. Una opción es tragártelos y saber que voy a estar ahí igualmente, porque si te he considerado alguien importante siempre, no tienes porqué dejar de serlo. Si no quieres, puedes enfadarte, pero luego no vengas a quejarte de porqué no hice algo si tú te cerraste en banda y no quisiste aceptarlo.

Así que, sin más que decir, corto y cambio.

De una tarde en el conservatorio

En una clase de piano cualquiera, después de haber practicado mil y una veces las notas de la intro de la canción de Pienso en aquella tarde…

-¿Para qué está ese espejo en la pared?-

-Para que los profesores se fijen en la colocación de las manos de cada alumno sobre el piano.-

Minutos después eso daba igual, había dos personas reflejadas en ese espejo, y no precisamente reflejaban las manos de un alumno tocando el piano.

-No suelo hacer esto por cualquiera-

-Un ratito más…-

-Sabes que me quedaría aquí más tiempo, pero me están esperando fuera y debería irme. Ya hablaremos…»

Cuatro meses después…

140610*

Itinerarios

Curso empezado, bachillerato recién estrenado y ganas de sacar este año buenas notas.

Hace tres meses acababa cuarto, recién graduada de ESO y sabiendo que me esperaba un estupendo verano. Tenía claro lo que haría en bachiller y estaba segura de ello. Itinerario de sociales era mi opción y eso firmé en el papel que lo confirmaba.

Llevar tres semanas en sociales con economía, historia y matemáticas aplicadas a ciencias sociales fueron suficiente para darme cuenta de que lo mucho que me cuestan las mates iban a tenerme agobiada todo el curso por intentar sacar buena nota este año, ya que cuenta junto con la del año que viene, para selectividad.

Así que corté por lo sano. Me he pasado a humanidades dejando para siempre matemáticas. Ya han sido diez años dando esta asignatura y odiándola a más no poder. Si la carrera que quisiese hacer tuviera algo que ver, me habría quedado en sociales, pero yéndome por comunicación audiovisual o publicidad, creo que logaritmos, inecuaciones y polinomios, pocos voy a dar.

Ahora tengo las asignaturas comunes con griego, latín, economía (sí, en humanidades, en mi colegio, que son así de originales) e historia. Sinceramente, este año voy a aprender historia de verdad. La profesora da apuntes, explica en clase, manda sus ejercicios y se corrigen en las clases. Tambien va algo rápido, pero explica bien y eso es lo que importa. La mayor parte de las veces es un poco sargento, pero me cae bien y mete caña. Creo que con ella es con la que cogeré este año el hábito de estudiar todos los días, porque cada día avanzas y hay más materia. Lo de estudiar el día antes del examen ni en este curso ni en el siguiente sirve.

Antes miraba los días con sus respectivas clases y el día que no había mates era el mejor día de la semana. Ahora miro el horario y el no ver ninguna clase de mates hace que todos los días sean buenos. Así que con un agobio menos al quitarme una asignatura voy a seguir con el curso en este itinerario.

«Y que todo salga bien…»

Verano

Porque en verano aprovechas para hacer todo lo que no haces durante el resto del año. Prometes muchas cosas que piensas hacer después, descansas de la rutina de todo un año lleno de agobios y sobre todo lo disfrutas con calma, queriendo que no acabe nunca.

Pero el final siempre llega y entonces echas la vista atrás ¡Si es que dos meses y medio se han pasado volando! ¿O no? ¿Te acuerdas del primer día que dijiste… ¡Por fin! VERANO, dos meses para cambiar por fin la rutina diaria? Tampoco hace tanto, pero se ha pasado volando.

Puedes haber tenido un verano mejor o peor, pero al fin y al cabo es el que te ha tocado. Se acaba y quieres que sea ya el año que viene para más. Más de lo mismo o más de lo otro. Nunca parece suficiente el tiempo que te dan para disfrutarlo.

Además, echar de menos no es cómodo, sean momentos especiales, sean vacaciones en general, sea estar escuchando esa cancion sin ninguna preocupación en la cabeza, sea pensar en el verano que no sabías que te esperaba…

P.D: … o seas .

De instrumentos musicales

«… Las personas somos como instrumentos musicales. Si sabes tocarlos puedes sacar de ellos melodias perfectas pero la mayoría de las veces andamos por el mundo totalmente desafinados, tocando cada uno una partitura diferente, que el otro no conoce.»

(Bienvenido a casa)

Adolescencia

Hoy me caes bien.

Mañana eres mi mejor amigo.

Pasado nos cabreamos.

Al otro no te quiero ver ni en pintura.

Es un ejemplo exagerado, pero es mas o menos como son las relaciones cuando estás en estas edades. En muy poco tiempo estableces muchas relaciones con distintas personas, no paras de conocer gente y éstos no paran de conocerte a ti. Puedes conocer a alguien que en el momento te cae bien, que al día siguiente te caiga mejor, que haya un cabreo tonto, que después te caiga mal y no quieras volver a saber de ella.

Con la misma facilidad con la que conoces a alguien con la que acabas cabreado, tambien puede haber una buena relación. De no llegar a conocer a una persona de nada, que haya un juego de miradas, echarle valor, ir a hablar con ella, seguir hablando por chat un par de semanas, darte cuenta de que os lleváis fenomenal, que te empiece a gustar, quedar, plantarle un beso, estar feliz con ella, volver a quedar, que haya otro beso, irte a casa y echarla de menos, que ahora tengas una relación con esa persona y que te vaya bien. En dos meses y medio puedes pasar de no conocer a una persona a haberte abierto a ella, tener confianza y querer estar con ella todos los días. Con esa persona que a principios de año no tenías ni idea de que existía.

Así son las relaciones cuando eres adolescente. De pequeño son más superficiales, tienes amigos con los que juegas en el colegio, a quienes ves en el parque cuando te lleva mamá y a quien les dices que al día siguiente «te invito a merendar galletas de chocolate a mi casa y luego vemos una peli».

Cuando eres adulto tienes las relaciones fijadas, tus amigos de siempre y los que igual no son de siempre pero como si lo fueran. Estás a gusto con tu gente y no tienes la necesidad de conocer a más. Si aún así sigues conociendo, genial, abres tu círculo de amistades, pero siempre tienes claro quienes son personas importantes y quienes no. Que si te cabreas da igual porque sabes que esa persona no merecía la pena, no vas a andar detrás de ella perdiendo el tiempo, eres mayorcito y ya tienes una edad.

A la adolescencia le puedes decir que es una fresca porque es demasiado abierta y está todo el rato conociendo a gente. Le da igual todo. Mañana conoces a una persona y al día siguiente no te acuerdas. Todo da igual y eres un ignorante. Aún así, te lo pasas bien, disfrutas de ella y cuando pasan los años la añoras pensando «aquellos años locos». Porque igual son pocos los que dura esta etapa, que se pasa volando, aunque al vivirla te apetece crecer y tener más edad para ser aún más libre y no depender de nadie. Quieres crecer, deprisa, vivirlo todo, comportarte como un adulto aunque no lo seas, equivocarte, aprender de tus errores, caerte, levantarte y seguir adelante.

Entonces es cuando te dice un mayor, que ha pasado por lo mismo que tú, hará más o menos años, pero que sabe de lo que habla «Todo a su tiempo, no tengas ninguna prisa»

Por Oviedo

Hace un par de meses estuve un fin de semana en Oviedo y me encontré con un mensaje de lo más positivo. No me pude resistir a fotografiarlo nada más pasar por delante. Creo que estaba en la calle donde está el NH y la confitería Rialto. Si no, en una paralela.

Si tenéis la oportunidad, os recomiendo ir. Es una ciudad pequeña, pero muy entrañable y fácil de ver. Yo la bauticé como la ciudad de las estatuas, ya que por todo el centro hay estatuas de bronce que se dejan hacer bonitas fotos. Se come fenomenal, como en cualquier parte del norte, ya sea una fabada o pixín acompañado de una sidra bien escanciada. Si pasáis por allí, id a desayunar a Rialto unas tortitas (mejor dicho, LA tortita) y llevaros a casa una caja de moscovitas.

Hablando de esta ciudad después de recomendaros ir, sólo me queda deciros que para apoyar a Oviedo como ciudad candidata a capital europea de la cultura en 2016, podéis followearla en twitter desde aquí.

Sin querer, me he quedado hablando de Oviedo cuando iba a poner la foto y un breve comentario. Debe ser que lo bueno engancha.

P.D: El post no me lo ha pedido nadie ni va patrocinado, ha salido solo, pero sí que se lo dedico a @Ruralworker 😉

Día del twittero intercambiado

Me encanta twitter. A mí y a un montón de personas más. No voy a hacer un post explicando qué es, cómo es su forma de negocio ni cómo lo uso/usamos. Voy a escribir de algo que me gustaría hacer como broma entre amigos. O mejor dicho followers.

Escribe una frase típica de un follower tuyo y lánzalo en medio del timeline. Igual la gente lo lee y dice «Hmmm… Esa frase suele ser de…»

El otro día estuve pensando muchas frases de cada uno de mis followers. Voy a dejarlas aquí escritas y a ver si les reconoceríais o no. Sé que igual no coincidimos en muchos followers, pero en alguno fijo sí.

«Vaya, con la Sinde, otra vez armando jaleo con los internautas… ¿Qué iran a prohibirnos ahora? Esto merece un post/artículo» «En la T4» @edans

«¿Os he dicho ya cuánto me gusta Glee? @chicadelatele

«Oh! Unos cupcakes de…» «En Madrid no hay Cacaolat» @plastidecor

«Hola bot, ya te echaba de menos» «Unos heladitos en Colón…» @wicho

«Este año el #EBE10…» «Cuidando de #babyrull…» «Los Mecus llevamos una mañana muy productiva hoy…» @luisrull

«He petado Opera/Firefox/Coda»@bi0xid

«Me duele la barriga/cabeza» «Tibia, tibia, tibia, tibia, tibia» @Marquitox

«Tomando un gintonic (@ El quinto de la tarde» «Vaya fabada me ha preparado mi suegra» @Ruralworker

«Las diez, me voy a dormir que estoy agotado» @albersag

«Estoy con un francés, un inglés y un alemán…» @victorianoi

«Me voy a los toros» @petezin

«En el bolso de mimu encuentras más cosas que en Google» @Garrafa

«2:22» @Alibaimor

«Con la rubia» @outime

Devezencuandiarios

Dícese del diario en el que escribes de vez en cuando y no a diario.

Sí, tengo un diario. Lo llevo teniendo desde que soy pequeña. Me acuerdo del primero que tuve, empezando a escribirlo con ocho años. En las primeras hojas ponía «He sacado un 9 en conocimiento del medio y estoy muy contenta». Lo llenaba de caritas felices y cerraba el diario hasta que me volviesen a dar otra nota. Otro día escribía lo bien que me lo había pasado con mis amigas esa tarde jugando en casa, que se había acabado el colegio y me bajaba todos los dias a la piscina con mis vecinas, que me iba de vacaciones a Galicia con mi familia… Pequeña inocencia infantil.

Años después de acabar ese diario, me compraron otro como regalo de notas de mes hace cosa de un año. En el primero acabé escribiendo alguna que otra historia personal, pero muy al final, con mis 13-14 años, cuando aún terminaba de escribir y ponía «Volveré a contarte otra historia pronto, diario».

Sin duda el que compré el año pasado, en el que llevo un año rellenando páginas, puedo contar las veces que he escrito porque no han sido tantas. No escribo a diario, sino de vez en cuando. Una vez al mes, cada mes y medio, dos meses… Cuando me paro a pensar que ha habido algún cambio en mi vida que quiera escribir y dejar grabado para volver a leerlo después y darme cuenta de la cantidad de cosas que pueden cambiar en tan poco tiempo. Y no solo cambios, a veces te apetece escribir por alguien, dedicándole unas páginas a esa persona que consideras importante.

Leo páginas atrás y me sorprendo de la cantidad de vueltas que da la vida. La sensación es como ver una película que ya has visto antes. Vas leyendo y sabes lo que va a pasar después y piensas «Uy, pues no veas la que te espera» «Mira el palo que te van a dar» «El día de después va a ser mejor, ya verás».

Vas leyendo y pasando páginas hasta que topas con una que está en blanco. No hay nada más y todo lo que siguen son un montón de páginas en blanco que en cuestión de meses estarán escritas de un montón de cosas nuevas. Volverás a releer todo y a analizar situaciones, compararlas  y darte cuenta de muchas cosas de las que uno mismo va aprendiendo solito.

Y es una experiencia genial tenerlo todo escrito y poder ver cada capítulo de ti mismo escrito en papel. Además, es algo privado que solo lees tú y forma parte de ti.

Lo mío, más que diario es un devezencuandiario. De no escribir cada día, pero sí de vez en cuando.