De flor en flor

¿De qué sirve tener experiencia? No hablo de la experiencia profesional que te vale para ganarte un buen puesto de trabajo. Hablo de esa experiencia que se basa en un amplio currículum de personas que has ido coleccionando a lo largo de tu vida, que en su día te importaron, o ni eso, pero que a la larga no son más que “aquella persona que conocí que no me acuerdo como se llamaba”.

Los que van de flor en flor buscando “aprender” ese arte ¿Pero aprender a qué? ¿A saber dar un beso de película? ¿A hacerle el amor a una mujer y ser el rey de la cama? ¿Saber cuándo tienes que pasarle el brazo a una chica en el cine para que ella te responda con un beso? Esas cosas no se aprenden con un manual, haciendo un examen teórico y luego pasando al práctico cuando te sabes las reglas básicas. No hay reglas para ello, ni exigencias ni obligaciones. Cada persona es un mundo y le gustarán unas cosas u otras. No puedes seguir un canon sabiendo que “para empezar” harás esto y luego lo otro. Además, planificarlo es más desastroso aún, esas cosas son impredecibles.

Los que piensan que cuantos más mejor porque son jóvenes y hay que vivir la vida, que cuantos más caigan, más reputación tienes entre tus amigos. Claro está que hay dos maneras de ver a esas personas: casanovas o zorrones ¿con cuál te quedas?

Muchas de esas personas que han tenido affairs con media humanidad lo hacen por miedo al compromiso, por querer tener total libertad del mundo pudiéndose acostar con una persona distinta cada noche, tener variedad y probar de todo, por no saber llevar una relación estable… pero son felices así. Sin compromiso. Pero ¿esas personas querrán tener a la larga una relación estable? La pareja de esa persona estaría con ella sabiendo la de gente que la ha manoseado antes que tú. Y no creo que sea bonito pensar que lo que le haces a esa persona ya lo han hecho otros tantos y quién sabe si mejor que tú o no. Y quien te va a decir que si lo que ha hecho con otros de tenerte como un “usar y tirar” no lo va a hacer contigo ¿confiarías en ella?

Personas de menú degustación, no estáis satisfechos con una persona y vais probando de todo, todo lo que se mueve. Personas que viven de flor en flor pensando que en unos años querrán una relación estable. A mi me costaría tomarlos en serio, no sé a ti. Ya tiene que ser muy importante la persona a la que quieres tener a largo plazo para saber que no la volverás a usar y tirar.

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Adolescencia

Hoy me caes bien.

Mañana eres mi mejor amigo.

Pasado nos cabreamos.

Al otro no te quiero ver ni en pintura.

Es un ejemplo exagerado, pero es mas o menos como son las relaciones cuando estás en estas edades. En muy poco tiempo estableces muchas relaciones con distintas personas, no paras de conocer gente y éstos no paran de conocerte a ti. Puedes conocer a alguien que en el momento te cae bien, que al día siguiente te caiga mejor, que haya un cabreo tonto, que después te caiga mal y no quieras volver a saber de ella.

Con la misma facilidad con la que conoces a alguien con la que acabas cabreado, tambien puede haber una buena relación. De no llegar a conocer a una persona de nada, que haya un juego de miradas, echarle valor, ir a hablar con ella, seguir hablando por chat un par de semanas, darte cuenta de que os lleváis fenomenal, que te empiece a gustar, quedar, plantarle un beso, estar feliz con ella, volver a quedar, que haya otro beso, irte a casa y echarla de menos, que ahora tengas una relación con esa persona y que te vaya bien. En dos meses y medio puedes pasar de no conocer a una persona a haberte abierto a ella, tener confianza y querer estar con ella todos los días. Con esa persona que a principios de año no tenías ni idea de que existía.

Así son las relaciones cuando eres adolescente. De pequeño son más superficiales, tienes amigos con los que juegas en el colegio, a quienes ves en el parque cuando te lleva mamá y a quien les dices que al día siguiente “te invito a merendar galletas de chocolate a mi casa y luego vemos una peli”.

Cuando eres adulto tienes las relaciones fijadas, tus amigos de siempre y los que igual no son de siempre pero como si lo fueran. Estás a gusto con tu gente y no tienes la necesidad de conocer a más. Si aún así sigues conociendo, genial, abres tu círculo de amistades, pero siempre tienes claro quienes son personas importantes y quienes no. Que si te cabreas da igual porque sabes que esa persona no merecía la pena, no vas a andar detrás de ella perdiendo el tiempo, eres mayorcito y ya tienes una edad.

A la adolescencia le puedes decir que es una fresca porque es demasiado abierta y está todo el rato conociendo a gente. Le da igual todo. Mañana conoces a una persona y al día siguiente no te acuerdas. Todo da igual y eres un ignorante. Aún así, te lo pasas bien, disfrutas de ella y cuando pasan los años la añoras pensando “aquellos años locos”. Porque igual son pocos los que dura esta etapa, que se pasa volando, aunque al vivirla te apetece crecer y tener más edad para ser aún más libre y no depender de nadie. Quieres crecer, deprisa, vivirlo todo, comportarte como un adulto aunque no lo seas, equivocarte, aprender de tus errores, caerte, levantarte y seguir adelante.

Entonces es cuando te dice un mayor, que ha pasado por lo mismo que tú, hará más o menos años, pero que sabe de lo que habla “Todo a su tiempo, no tengas ninguna prisa”